No hace falta ser escritor para saber
que en aquellos ojos rotos
no había poesía.

Y qué escritor no escritor sería
si allá donde no hubiera poesía
él no fuera a escribirla.


Riegas las flores
con el corazón 
y no con el hambre,
cómo no iba a querer
preguntarte tu nombre.

¿Quién soy?

Soy alma ondulando. Cayendo.
Soy alma pintada en fantasmagoría.
Soy alma feliz creando un boquete en tu mirada,
sangrándome una vez más, una vez menos;
mientras, retozo como puerco en mi casa.
Soy alma esclava de mí, y de nadie más.
Soy alma en poesía, la peor maldición del hombre.
Soy el galardón de mi pueblo literario;
de los batalleros
que matan
a parrafazos.
Soy pantera en libertad.
Una vez más,
¿Por quién me decidiré matar?

El secreto del río

El río en el corazón del hombre,
que arrastra
como el secreto que esconde.

No son hijos sus afluencias
sino batallas de sensación
que algunas fluyen
y otras estancan.

Son lodo 
todas las conclusiones del hombre,
pues donde es sino,
en el fluir de las emociones,
donde hay vida
y no hambre.
Ella conquista, pero sin poner bandera; 
va desnuda y sin artillería a todas las guerras.
Punteria de escándalo, toda una vida batallando a destajo.
De intuicion felina, es pantera por dentro y fuera.
Ella es amor, pero siempre quiere guerra.
Hay que ser mariposa incluso bajo tierra.

Añicos

Una selva de acuarelas hay en tu ciudad.
Drogas y artistas suben el baremo del fuego.
Trinos y trompetistas rompen a llorar.
¿Lo sientes? Son olas por debajo del nivel del mar.
Mariposas subterráneas.
Son todas las cosas que no quieres callar.
.
.
Suéltalas.

El trino santo, el caramelo adulterado

A más de 200km/h siempre a las afueras del condado vital.
En la zona peligro la señorita del mal. Hay tacones de marfil
y sellos en rojo mate sideral. Las zorras nunca llevan campanita
y menos collar. Solo puedes olerlas si te vienen por detrás.
Tris, tras.
Bang, bang.
Todas zorras en el perímetro capital.
Somos amazonas sin importar la ciudad.
Pequeña brisa de mar
que no quiso parar de soplar
hasta convertirse en huracán.

Llévame al río

De la estepa árida y el sol hiriente
naciste flor muerta de sed,
pero abriste raíces
en terrenos rocosos,
recorriste kilómetros,
pequeña flor de loto

Y si por ti fuera
el renacimiento de dentro
desde el estiércol y el lodo
al arcoíris y la libertad

Pero si en glaciar te encuentras
muerta de frío,
siempre sabrás
pedir que te lleven al río
Campanitas en el bosque
ninfas por doquier,
sonrien guapas y sanas
derrocaron el poder.

La grieta del fondo del mar

Hay pastos, que parecen santos
y son más bien diablos bien disfrazados

hay trazos, en la oscuridad,
que siempre hacen cosquillas
por eso hay que evitar escuchar
algunas de esas vocecillas

Hay oscuros templos
en los que el espejo humano
no se debería reflejar ¡animal!

pero de qué pecaría
sino de curiosidad
el muy viajero
de la vida sana

¿Dónde irían
los forasteros,
los muy perdidos,
que desean perderse más?

Sino allí al rincón oscuro
en la grieta del mar
en el sin fondo oscuro
en la grieta del mar.

Ignorantes

Entonces cogió el tenedor, como si él supiera 
coger un tenedor.  Pinchó el trozo de verdura, 
el muy carnívoro. Masticó tranquilo, 
como si nunca hubiera matado a nadie. 
Como si nadie hubiera matado alguna vez a alguien.
Tiró la primera piedra, cuando nadie puede tirar 
la primera piedra. 
Obviamente falló la primera tirada, porque no hay peor 
ciego, que el que no es consciente de que está ciego.
Flor de loto
dime cómo 
se llega al río 
sin soltar ni un lloro.

En tu ciudad

En tu ciudad crecen música y margaritas;
me pierdo con gusto entre tus lares,
no hay vagabundos ni oscuras calles.

En tu ciudad hay luz en cada esquina
y todos los picos son de plastelina,
o adrenalina.

En tu ciudad los pozos sin fondo
son de golosina celestial,
vibración intra-craneal.

Tu ciudad no entiende de conquistas,
armas,
ni guerrillas.

En tu ciudad hay solo hierbabuena,
azúcar
y armonía.

En tu ciudad los ríos son de acuarela,
ni sangre,
ni lágrimas de pena.

Allí las velas
duran noches enteras,
las calles cantan,
y las farolas colorean.

En tu ciudad no hay protocolo,
allí están todos
dulcemente locos.

Tampoco hace falta ir vestido
y
por suerte,
se puede ser siempre niño.

Fdo. Forastera Martínez.


Dedicado e inspirado por y para
una mujer,
una flor,
una guerrera.
M🌸

Ser de sangre

Del camino,
la piedra salvaje;
entre escombros
ya no hay ceniza
porque hay que ser
un ser de sangre.

Mis huesos se los comió
un cuervo
que anida, roba colores;
que no te engañen:
de niña
solo se aprende
a ser guerrera.

Mas es el ser
lo que más incomoda
más que el no ser.

Como abeja sin alas
que aprendió a ser zorra,
como flor
que floreció en invierno.

Contra pronóstico
soy lluvia y huracán,
entre ramas me enredo
con gusto
y anido en tu paladar.

Sin entender de anillos
ni joyas,
ni versos bien escritos
me tambaleo al son
de tus delirios.

No atiendo a disgustos
ya dije,
corazón de sangre soy
mañana y sobretodo hoy.

Diario de Pandora


Si de la rosa
en sus pinchos te fijas
entonces,
pinchos serás.

Si de las nubes 
grabas los truenos
entonces,
tormenta serás.

Pero si miras 
con los ojos del mago
en cada esquina,
magia encontrarás.

Porque si de la cicatriz te avergüenzas,
Cicatriz siempre serás.

Lobos y lucero (cap.1)

Lucero en la noche de los lobos,
fuegos no artificiales 
llenos de músicos 
y sus vasos vacíos.

Suenan las calles,
el aullido de mis lobos;

esta ya no es mi ciudad,

estos ya no son mis zapatos.

En pleno invierno
me desvisto y 
robo ropas a vagabundos.

Asciendo
a la
élite
capital.

Soy una serpiente,
soy un animal,
en la selva
donde los lobos

aúllan sin parar.
De tu flor saco los mil colores de mis cuadros,
sin ser pintor, solo artista frustrado.
Entré en todas sus casas solo para robar tu retrato,
con rostro firme, sin ser tapado.

Reina,
hay piedras en el camino,
tú las picas
y yo los corazones.

Me miraste por dentro
y con linterna en mano
palpaste cada rincón y trazo de mi mano;
y ahora que nos sabemos los milímetros,
no puedo esperar a que te abras palmo a palmo.

Primeras luces

Tienes fundidos del atardecer
que cosen la boca
y tergiversan de malas maneras.

En tus ojos hay brillitos
con vastas profundidades
y bonitas grietas.

Tienes surcos para pasárselo bien la noche entera.

Maldito escandinavo

A flor silvestre en campo santo visitó el escandinavo.
Sorprendido, se detuvo a observarla. Vivos colores
y nuevos olores brotaban de ella.
El escandinavo observó la tierra seca, pocas lluvias
la habían regado. Sin pensarlo dos veces sacó su botijo
de agua y comenzó a regarla. Cansado por los largos
kilómetros decidió echarse una siesta a su lado,
en el campo santo.
Una vez despertó quedó asombrado. Su color y olor
habían mejorado, la flor era aún más bella.
Ni imaginarlo siquiera.
Ya descansado, el escandinavo decidió seguir su camino.
Enamorado de la flor que había regado decidió coger
sus rudas manos y arrancarla del campo santo.

-¡Tengo una flor! -gritó entusiasmado-.

Pasaron los pasos, la flor sin raíz
y tallo desgarrado; perdió el matiz
y el color apagado.

La flor murió
a los cuatrocientos pasos.

Recuerda escandinavo,
a flor silvestre
riégala,
pero no le cortes el tallo.

Un trazo de acuarela

En un trazo de acuarela,
hay esporas blanquecinas,
cristales y un montón de lágrimas.

En un trazo de acuarela,
solo se recorre medio segundo.

En un trazo de acuarela
hay lo que brota en el momento,
el drama,
la belleza.

En un trazo de acuarela
destaca el azul a mares,
flechas
y caminos.

En un trazo de acuarela
hay un movimiento,
un color
y mil destinos.

Lunática

Luna profunda
Luna llena
Luna diurna

Eres magia en terreno estepario,
somos secuaces planeando
un nuevo asesinato.

Tú no menguas,
tú siempre eres llena.

Cierro los ojos y me dejo caer,
algo me dice que aquí no hay suelo.

Luna,
a falta de gravedad
buen imán son nuestros
polos opuestos.

Lunera,
cada noche vuelves por inercia,
sin cadenas ni ninguna dependencia.

Abrazas el corazón
como quién abraza primaveras 
después de un duro invierno
en la selva.

Ay, Luna Llena,
qué bien combinas
con la Primavera.

20 del mes

Traviesa mi rima en tus reversos
atraviesa mi lírica entre tus versos.

Cuervo

Oscuro,
el cuervo acecha
tras la esquina amarga.

Cuidado,

que el cuervo acecha
y le vuelven loco los colores.

Mírate arcoíris, vas hecha un lienzo.


Sal corriendo, que te pilla.

El pintor con depresión

El pintor con depresión se sumergía siempre 
en el inmenso mar de colores. Como todos. A todas horas. 
Una vez empapado escogía solo los colores 
que menos gustaba.
“Los otros no los merezco” pensaba, 
como si el color tuviera que ver con las gacelas.

Autosabotaje.

No era un pintor depresivo,
solo un pintor con depresión.

Tintó con odio la huella de su trazo,
su pincel,
su lienzo,
su autorretrato;
y ahora dime tú, pintor y lector, 
que también haces de tu vida un lienzo
¿de qué color pintas tú tus cuadros?
Tuviste que verme 
hablar con las musas 
para entender 
porqué paso tanto tiempo
fuera de las masas

Tan tú que ni yo

Espinas y balas
que acarician
y no atraviesan.

De esas traviesas,
que dejan marca
pero nunca matan.

9 del dos


Aprendí a volar
no con las alas
sino con la vista al frente,
aprendí a caminar
en una cuesta sin asfaltar

y si me caigo, 
respiro
y miro por si algo 
en el suelo me sirve
y aún no he visto

te desvisto 
de coloquialismos
y me pregunto 
si aún desnudos
seguiremos siendo los mismos,

cariño.

Diario de Dorotea

Se luz,
que yo traigo el prisma
y ya me sé de memoria
todos tus colores 
Tú tanto
que vistes 
concupiscente,
fríbolo
y carnal

y desvistes 
de pétalos 
las flores 
que cazas

revistes esquinas,
coses heridas
o eso dices
dentro del baúl
infernal

ya nunca más

rebosas la ausencia
y suspiras 
por el aire que te falta
y vuelves a caer

ya nunca más 
ya nunca más

Diario de Dorotea

Morboso
y bien tramado 
híbrido
el de tus hemisferios
cerebrales