Lucero en la noche de los lobos,
fuegos no artificiales
llenos de músicos
y sus vasos vacíos.
Suenan las calles,
el aullido de mis lobos;
esta ya no es mi ciudad,
estos ya no son mis zapatos.
En pleno invierno
me desvisto y
robo ropas a vagabundos.
Asciendo
a la
élite
capital.
Soy una serpiente,
soy un animal,
en la selva
donde los lobos
aúllan sin parar.
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