Musas y arañas

aráñame 
la cicatriz 
ahora que forma 
parte de mi piel

traza surcos 
de pintalabios 
por la zona erógena 
de mi cerebro

planta un cementerio 
de flores,
adornaremos las tumbas 
con nuestra primavera

dime que 
no me mientes
en mi tercer ataque 
de ansiedad diario 

y grábame un te quiero
a fuego y rápido 
que tengo prisa 
por no tener prisa 
para estar a solas con tus musas y arañas

 

Escalera de color, y corazones

no me perviertas 
los rizos
que ya te he dicho
mil veces 
que yo tengo 
el pelo liso
 
no me desnudes 
el maniquí
que no tengo 
ropa de repuesto

déjate de póker 
y apostemos
toda nuestra mala suerte
al número 13

total, la buena suerte la gané contigo.
porque las buenas manos, 
no solo triunfan en las partidas de póker.

 






Sigue lloviendo

hay cierto ajetreo 

en tu pelo

como 

si de dos manos ajenas 

se tratase


me he fijado

en el milínetro extra 

que ha ganado 

tu sonrisa

¿Acaso intentas volverme loca?


hace tiempo 

que él me olvidó, creo.


será que el hueco

que sigue dejando

a la izquierda 

del paragüas

aún cuando anda solo,

son imaginaciones mías.


 

La cura de la dulce-mente demente, y diabética

Las mentes
de por sí
son diabéticas
y atolondradas

pero las mentes
más dementes
y diabéticas
deberían saber
que la mejor cura
para endulzar su vida
es llevar al cerebro al borde del clímax

¿y qué es el clímax de la dulce mente demente, y diabética?

es,
la razón sin sentido,
el orden alterado,
las visceras a flor de piel,
el trozo de luz que nunca ves
y la línea recta que te cuesta tanto dibujar

siendo menos oscuro,
lo que Beethoven llamó "para Elisa"
el David de Miguel Ángel
la poesía nocuerda de Bukowski
y las sicuerdas de Einstein

lo que los modestos
denominan
creatividad e inspiración
y lo que los dementes
llaman
dulcemente
el clímax de la dulce mente diabética.