¿Tú también necesitas más poesía? El universo de los antiversos

Hoy volví a nacer, como las quinientas veces que escribo al mes
y me maté.
Decidí terminar contigo, conmigo, con nosotros.
Decidí romper el espejo vacío y pintarle florecitas; decidí responder a la voz de mi cabeza que siempre me habla sin esperar una respuesta. Le dije que le quería, que por favor no se fuera, que necesitaba seguir oyendo sus mundos mudos en mi oído. -Jamás pares de susurrarme, le grité.

No me traigáis más barbitúricos, esto no se cura con calmantes, mejor traedme LSD; no quiero más dietas de internado, quiero una cheese bacon y un café solo para compartir, que te veo muy cortado.
Quiero expresaros mi enfermedad, deciros que no estoy loca por no pensar como vosotros. Siempre odié las modas y orbitar alrededor de un mismo planeta ¿Somos universos o no somos universos?
En vuestro habitat hay mucho desprecio, mucho egoísmo y muy poca vergüenza. Deberíais escribir mas besos, o versos, como queráis llamarlo.
Quizás necesitéis más valor o quizás más poesía. En una suma tristeza puede que necesitéis ambas entre pecho y espalda casi más fuerte de lo que yo pueda necesitar las pastillas del médico.
Estoy enfadada y muy muy enferma, así que no me llaméis, no quiero saber nada de vosotros, ¡mentes planas! no me escribáis cartas de despedida cuando me mate por enésima vez en este año, esta vez no os escucharé y solo haré poesía para seguir siendo vuestra querida y extraña, enferma feliz.

Atentando y con cariño
te quiere, por ser y porque sí, poesía.

Querido artista

Querido artista, ojalá no mueras en el intento.- Y de seguido, el viejo dijo:

Dime tú, que en tu eterna intolerancia a la realidad vacua y sin transfondo segregas esa bilis de color azul.
Dime cómo sientes de forma casi obscena la mano inquieta hacia la creación,
sin dejar sitio al espacio en blanco,
sin dejar cabida a la respiración. Eres todo pasión.

Tú, tan dios creador amante de la musa y la imperfección. Infalible e incorfomado artista con su simple mundo en no tan armonía con su interior.  No te enfades, a veces olvidas que el que creador tiene su base en la más intensa frustración...
Aún así no desistes y empuñas tu lápiz contra el papel. Me dices que me quieres. Sientes la sutíl  oscilación. El correse de tus venas hasta más allá del corazón. Ese tan rico temblor que se desliza por debajo de tu epidermis y se pone en perfecto contacto con tu no-ser.
Es hora de meterse la mejor y más dulce droga que jamás se pudo descubrir.
Tú, tan mía y tan tuya, tan bilis y tan azúl... mi más querida e inquieta inspiración.