Eres una casa sin tejado, pero qué más me da si yo soy un cielo estrellado. Pero no de estrellas, sino contra la pared acolchada y sin arneses.
Eres un libro de hoja perenne y con la tapa desprendida de tanto abrirte por la primera página; de esos de márgenes con borrones y finales abiertos.
Eres de esa poesía que pocos saben leer, y mucho menos escribir.
Eres... qué se yo, cómo el olor de las nubes cuando amanece. Que no tengo ni puta idea de a qué huele pero eres bonita y qué. Porque te quiero y punto. Coño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario