Querido artista, ojalá no mueras en el intento.- Y de seguido, el viejo dijo:
Dime tú, que en tu eterna intolerancia a la realidad vacua y sin transfondo segregas esa bilis de color azul.
Dime cómo sientes de forma casi obscena la mano inquieta hacia la creación,
sin dejar sitio al espacio en blanco,
sin dejar cabida a la respiración. Eres todo pasión.
Tú, tan dios creador amante de la musa y la imperfección. Infalible e incorfomado artista con su simple mundo en no tan armonía con su interior. No te enfades, a veces olvidas que el que creador tiene su base en la más intensa frustración...
Aún así no desistes y empuñas tu lápiz contra el papel. Me dices que me quieres. Sientes la sutíl oscilación. El correse de tus venas hasta más allá del corazón. Ese tan rico temblor que se desliza por debajo de tu epidermis y se pone en perfecto contacto con tu no-ser.
Es hora de meterse la mejor y más dulce droga que jamás se pudo descubrir.
Tú, tan mía y tan tuya, tan bilis y tan azúl... mi más querida e inquieta inspiración.
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