De tu flor saco los mil colores de mis cuadros,
sin ser pintor, solo artista frustrado.
Entré en todas sus casas solo para robar tu retrato,
con rostro firme, sin ser tapado.
Reina,
hay piedras en el camino,
tú las picas
y yo los corazones.
Me miraste por dentro
y con linterna en mano
palpaste cada rincón y trazo de mi mano;
y ahora que nos sabemos los milímetros,
no puedo esperar a que te abras palmo a palmo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario