Del camino,
la piedra salvaje;
entre escombros
ya no hay ceniza
porque hay que ser
un ser de sangre.
Mis huesos se los comió
un cuervo
que anida, roba colores;
que no te engañen:
de niña
solo se aprende
a ser guerrera.
Mas es el ser
lo que más incomoda
más que el no ser.
Como abeja sin alas
que aprendió a ser zorra,
como flor
que floreció en invierno.
Contra pronóstico
soy lluvia y huracán,
entre ramas me enredo
con gusto
y anido en tu paladar.
Sin entender de anillos
ni joyas,
ni versos bien escritos
me tambaleo al son
de tus delirios.
No atiendo a disgustos
ya dije,
corazón de sangre soy
mañana y sobretodo hoy.
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