Respira, Adelaida

¿Conocéis a María Adelaida? Es una ancianita de unos 15 o 16 años. Bastante mayor para su edad. No salía de fiesta, no comía chocolate, no escuchaba música, por no hacer casi ni consumía oxígeno. Ella siempre fue muy reservada, nunca amó a nadie a pesar de su belleza. Siempre tuvo miedo de que su corazón se lastimara.

-      -    ¿Qué corazón, Adelaida?

Ahora viene mi ensayo sobre corazones inertes que no saben vivir.

Si nos dieron dos pulmones por algo sería. Los suspiros se dan siempre por el aire que nos falta y las carcajadas a menudo necesitan de oxígeno extra. Pero vamos, Adelaida, que tú siempre te ríes sin hacer ruido y eso no puede ser.

lo mejor es convertir
la suerte en azar,
apostar al número 13
toda tu mala suerte
y colorear el silencio
con tu risa de niña chica

subir la música
para que bajen los vecinos
y levantarles el dedo
para bajarte las bragas
¡y vivir, joder!

porque hay que vivir, y sobretodo, y sobretodo, consumir oxígeno. Aunque sea para dejar sin aire al prójimo. Además, el alma no respira solo a base de suspiros.


¡Ay!


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