Trasquilones de un artista. Nota personal 2.121

La parte inhumana de los que somos artistas reside en la quinta costilla de nuestra musa. Allí donde la luz jamás traspasa los barrotes y el primer impulso siempre se torna en el más lógico.  Allí, donde la fauna y la flora se alimentan del fango y el estiercol. Donde lo bonito no tiene porqué ser agradable a la vista si proviene de las vísceras profundas. Cuando escribes, no por gustar, sino porque lo sientes de dentro, justo en esa costilla impareja, como tu alma y el calcetín de la cama.

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