Ensayo emocional

Cuando el alma nerviosa tiene algunas contusiones es complicado explicarse, así que he decidido hacer este ensayo a modo de calmante.
Es raro tenerte lejos, a veces no se si es lo mejor. Luego me doy cuenta de que siempre tuve hambre de un corazón anoréxico como el tuyo. No es que la diabetes haya afectado a mis ganas de comerte tan dulce como tú eres, pero eres mi talón y Aquiles lo sabe. Se denota en mis contracturas, en mis ladridos y en mis andares. Por que ya no camino con los mismos zapatos, he decidido enterrarte. Ahora hay una tumba con tu nombre que me gusta profanar de vez en cuando...y por eso estoy aquí.
Porque hoy he escarbado en nuestro pasado y los bonitos momentos. Porque los hubo.
Hoy aprendí que soy tan humana como el niño que llora porque su mamá no le compra su caramelo preferido. Porque la vida no es justa y eso es justo lo que me desajusta las cuerdas de la locura; y me desequilibro, porque ya no hay esquemas ni cláusulas que me digan en los momentos de locura lo ridícula que estoy siendo al razonar contigo.
Y es que hay veces, mi amor, que ni las novelas ni las obras de teatro, como la tuya y la mía, entienden de razones y menos de lógica emocional y detonan arrasando con todo lo que pillen de por medio. Como tú, yo, y tu estúpida estampa de marfil con la sonrisa ladeada.

Sí, tu estúpida sonrisa ladeada.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hay verdadera magia en lo que escribes, sigue así, me encanta.