Aprendí que vivir es agarrarte a un clavo ardiendo. Enamorarte de lo platónico. Apostar toda tu suerte al número 13. Vaciar los medios vasos y llenar las medias lunas. Entender, que es mejor vivir con los ojos cerrados pero jamás vacíos.
Vivir es aferrarte al amor, al sexo y a su risa, aunque duela. Porque duele.
Pero eso es lo bonito... y me encanta.

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