calaverita de papel,
ojitos de azabache
oscila su pulso entre la lógica y lo visceral
no controla el latido
pero si atiende al impulso
se desborda por los laterales de la cama,
se deja ir y llevar
no permite espacio al oxígeno de sus pulmones
y se vuelve ignífuga
(aunque yo se que es altamente inflamable)
con cava y conversa conmigo,
crea el contexto perfecto para que no pueda decir que no
me mira y me enseña sus flores
-no le digas a nadie de qué color son- me dice
como si alguien puediera apreciar
los mismos tonos que yo veo en ella
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