23 de septiembre

calaverita de papel,
ojitos de azabache

oscila su pulso entre la lógica y lo visceral

no controla el latido
pero si atiende al impulso

se desborda por los laterales de la cama,
se deja ir y llevar

no permite espacio al oxígeno de sus pulmones
y se vuelve ignífuga
(aunque yo se que es altamente inflamable)

con cava y conversa conmigo,
crea el contexto perfecto para que no pueda decir que no

me mira y me enseña sus flores
-no le digas a nadie de qué color son- me dice
como si alguien puediera apreciar
los mismos tonos que yo veo en ella

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