Me limo los huesos
para caber entre los barrotes de tu balcón
me visto de pelo y piel
para recordarte que nací desnuda como tú
y si me dejas,
me baño sin ropa en el hueco de tu ombligo
y si no miras,
me hago pícara y buceo por tu estanque
y si te pido siempre perdón;
es porque nunca te pedí permiso
ni para colarme en tu jardín
ni para desordenar tus flores
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